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Filósofo de pacotilla y la miseria del marxismo

Opinión | 28/08/2014 | Tal Cual

Indigencia

Ser intelectual en Venezuela es someterse al aislamiento más absoluto. Basta con ver lo que se escribe y lo que se publica y lo que se piensa sobre lo que se publica. La crítica, el análisis de una obra es inexistente

Eduardo Vásquez
Ser intelectual en Venezuela es someterse al aislamiento más absoluto. Basta con ver lo que se escribe y lo que se publica y lo que se piensa sobre lo que se publica. La crítica, el análisis de una obra es inexistente.
En el año 2011 se publicaron dos obras importantes: Adiós al socialismo y Tres fundamentaciones de la filosofía marxista en Venezuela. Sobre esos libros, que planteaban problemas muy actuales no hubo debate. La ausencia de crítica, de polémica, nos revela que la actividad del pensamiento es inexistente en el país.
Una cosa es escribir para diarios y revistas y otra plantear temas que incitan y provocan el debate. Recordemos a Montaigne, de quien al leerlo dijo Montesquieu: “Leo a muchos hombres que escriben, pero cuando leo a Montaigne leo a un hombre que piensa”. ¿De cuántos de nosotros puede decirse lo que dijo Montesquieu de Montaigne? Los libros citados, en nuestra opinión, eran de importancia nacional. Adiós al socialismo planteaba el problema de lo que es el socialismo, la posibilidad de realizarlo o no. El otro planteaba el nivel de los estudios de filosofía en Venezuela. Exponía la decadencia de una escuela en la cual un profesor encargado de transmitir el pensamiento del filósofo más importante de la era moderna (Hegel), que está en el origen de toda la filosofía actual, para negarla o desarrollarla, estaba a cargo, como lo revela su libro, de un individuo que exponía su más absoluta e incontrovertible ignorancia.
Durante más de 25 años los estudiantes de filosofía escucharon exposiciones que nada tenían que ver con el filósofo estudiado. Vaya como ejemplo el siguiente: "No es verdad que la dialéctica de Hegel opera según la fórmula tesis, antítesis y síntesis..." (Pág.125). No encontramos en el profesor titular ninguna referencia a lo que Hegel llamó el verdadero elemento dialéctico: "Aquello por cuyo medio el concepto se impele por sí mismo es lo negativo que contiene el verdadero elemento dialéctico" (Ciencia de la lógica, I, Pág. 77, Mondolfo). El enseñante titular evita explicar todo lo que es importante en esa filosofía. ¿A qué llama Hegel concepto? Para él no existe Marx ni sus explicaciones de lo que significa la dialéctica en Hegel.

En Miseria de la filosofía (Capítulo 11) Marx expone lo que significa ponerse, oponerse y componerse, y si hablamos en griego tenemos tesis, antítesis y síntesis. El titular dice que nada de eso se encuentra en Hegel. Se encuentra en alemán: Sich setzen, que equivale a ponerse o a tesis. ¿Con quién estudió Hegel el titular durante 25 años? Cita a su padre espiritual el profesor Pagallo. Lamentablemente, del profesor Pagallo no hay obra alguna sobre Hegel. En la escuela donde se enseña el pensamiento no se abrió ningún debate sobre ese libro pernicioso. Callando, todos, director y profesores, se convierten en cómplices. Hice algunas críticas a ese libro. Silencio absoluto. Estos hechos nos demuestran que aquí no podemos hablar de intelectuales. Esta es la sociedad de los intelectuales muertos. Una de las características fundamentales del intelectual es la duda y su hija la negatividad, aquí inexistente.

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