Ir al contenido principal

Consuelo con posdata de Víctor Suárez Jiménez

El consuelo de los tontos

Ramón Hernández

Aquí no van a aparecer nombres falsos ni la muletilla “la víctima declaró con la condición de que no se revelara su identidad”. Los datos filiatorios de las víctimas de los hechos que se narran son públicos, salvo los de aquellos que valiéndose de cargos, vínculos, malas mañas y demás caminitos verdes pueden mantenerse, provisionalmente, alejados de la calamidad general. Pero ninguno debe sentirse seguro ni librado, nada dura para siempre.
Tampoco vamos a traer a colación a Stalin, que aunque es una figura universalmente conocida por los crímenes y desgracias que perpetró contra la humanidad, algunos lo consideran muy lejano y extraño a la realidad venezolana. Aparecerán, sí, dos personajes que aunque no tienen la misma fama pero son muy cercanos a las circunstancias actuales: José Tomás Boves, el de los lanzazos, y el Iluminado Espinoza, quien por una decepción amorosa se dedicó a despescuezar a los blancos criollos y a todo el que supiera leer y escribir. Ay, Nicolás, te salvaste.
Ambos personajes tienen relación con la actual situación no solo por la crueldad y sevicia con la que los integrantes de los cuerpos represivos del Estado maltratan a los que ellos llaman “sifrinos”, “escuálidos”, “hijos de papá y mamá”, “apátridas” y otros cognomentos peyorativos y degradantes, sino también porque tanto uno, Boves, como el otro, Espinoza, contaban con un séquito de personajes despreciables que se consideraban a salvo de sus propias tropelías, que siempre contarían con el respaldo del taita.
Las consecuencias del “dakazo” han sido muy similares a las del “caracazo”, y no simplemente porque uno y otro fueron alentados por los mismos sujetos -una vez en el oposición y la otra en el gobierno-, sino porque a todos los demás se les hace imposible hoy conseguir una nevera o una cocina, a menos que se las llevaran de a dos en el saqueo o tengan vínculos con los magos que desaparecen en un parpadeo los inventarios de “Tu casa bien equipada”.
Quienes ingenuamente le dieron el voto a Maduro porque creyeron que el cuento del “precio justo” iba a durar “por siempre”, ahora tropiezan con estantes vacíos y el frustrante “no hay”. El soberano hace la cola al sol, bajo el aguacero y lo marcan como ganado o huéspedes de campo de concentración, mientras el séquito de Boves y Espinoza disfruta su momentánea simpatía por el diablo. Cerrado. No insista, NO HAY.

Contexto agregado por Víctor Suárez J.
Un tonto consolado - En estos días (el 17 de agosto) se cumplirán 200 añitos de la gran derrota patriota en Aragua de Barcelona, cerquita de mi aldea. Cuatro de cada seis pobladores murieron. 1.700 en combate abierto y 2.300 ejecutados, iglesia por iglesia, casa por casa, a manos, machetes y cuchillos de la tropa del general peninsular Tomás Morales, abanderado de Boves. Bolívar no participó (estaba en Barcelona). Al saber que su general Bermúdez había dejado capa y pelero, huyó a Carúpano (proclama de septiembre de 1814, en la que se autocritica y deja en manos de Dios su propia constancia) y luego a Margarita y después a Cartagena. Par de meses antes, Caracas había emigrado a Oriente (de 40.000 llegó la mitad), por pavor al despecuezador de comarcas. Nunca mi pueblo tuvo tanto huésped criollo. Pero cuando Boves lo tomó, sin resistencia casi, esos mismos criollos lo recibieron como César. Le hicieron fiesta. Al lado de la casa en la que vivía había una placa en honor "a quienes rindieron sus testas". En el salón de esa casa, luego de los parabienes y jaculatorias, Boves ordenó degollarlos a todos, por jalabolas.
widgets

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Pepe Mujica mató a un policía por la espalda

Contra Pepe Mujica Todos lo alaban por sus “frases profundas”, por su aspecto humilde, porque anda en un carro destartalado... bueno, no todos: uno de los mejores escritores argentinos nos cuenta acá por qué el ex presidente uruguayo no le simpatiza para nada. Marcelo Birmajer * Mi primer problema con Pepe Mujica es que no le entiendo nada cuando habla. Habla con la boca cerrada. Arrastra las palabras como si no quisiera soltarlas, como un jugador de ajedrez que se queda con la ficha en la mano porque teme dejarla en tal o cual casillero y eterniza el movimiento, enervando al contrincante. Me pasa con él como con las películas españolas en la televisión, que solo las entiendo con subtítulos. Pero a Mujica no lo subtitulan, lo aplauden, aunque estoy seguro de que quienes lo aplauden tampoco entienden lo que dice. Lo aplauden porque tiene pinta de pobre, porque tiene un perro con tres patas, porque no tiene la menor relevancia en el mundo; pero en ningún caso

Partidos políticos sordos, ciegos y usurpadores

Miguel Henrique Otero Con sólidos argumentos políticos y legales, a los que cabe sumar otros provenientes del más elemental sentido común, organizaciones no partidistas, académicas, especializadas y autónomas, expertos de indiscutible calificación, y también veteranos políticos y otros en ejercicio -muchos de los cuales han sido críticos con relación a ciertos aspectos relativos a la gestión del gobierno interino- expresaron en días recientes que la decisión de una mayoría de la Asamblea Nacional de sustituir la figura del presidente encargado, ejercida hasta ahora por Juan Guaidó Márquez, para reemplazarla por la de una especie de gobierno parlamentario es un error. Un grave error que, para peor, no tiene antecedentes en el desempeño republicano de Venezuela. Hay que considerar, como primera cuestión, tal como hace el impecable comunicado que el Bloque Constitucional de Venezuela publicó el 24 de diciembre, que la usurpación se mantiene. Que Venezuela no ha dejado de estar en una situ

Una izquierda de derecha

Lluis Bassets Así como hay una derecha suicida, también hay una izquierda ignorante. Nada sabe ni nada quiere aprender del pasado. Tampoco sabe que la guerra sucede a la política cuando la política deja de funcionar. Ni que la paz, tan deseada, no llega por un clamor convocatorio, sino porque quien vence en la guerra tiene poder y pericia para imponer un orden más justo, de forma que nadie utilice la fuerza de nuevo para resolver los contenciosos inevitables que se producen entre países y gobiernos. Ignora que la Unión Soviética fue el mayor imperio europeo, y quizás del mundo, entre 1945 y 1991.  Y que lo fue bajo la flagrante mentira de la patria socialista, defensora universal del proletariado.  O que las libertades europeas se mantuvieron y se mantienen en la mitad del continente, al igual que en 1945 se recuperaron de la invasión hitleriana, gracias a la alianza con Estados Unidos. Cree los embustes de Putin sobre la mayor catástrofe del siglo XX, que no fue la desaparición de la