Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas de julio, 2015

Cuidado con las supuraciones de los gobernantes

Lo golondrinos del poder RAMÓN HERNÁNDEZ 11 DE JULIO 2015 - 12:01 AM Si el país sigue rumbo al precipicio sin que quienes llevan las riendas manifiesten preocupación alguna, habría que revisar con urgencia su historia clínica y ordenar ya el traslado a Cuba o algún otro país en que no peligre su seguridad para someterlos a rigurosos y pormenorizados exámenes que descarten tanto enfermedades radicales como diabetes, pie de atleta, sabañones y forúnculos que puedan afectar sus decisiones. En una república en la que los practicantes de la medicina del Hospital Central de Maracay ordenan “cultivos urológicos del oído” y una “resonancia macnetica nuclear cerebral para tratar caso de amnecia” habría que prestar particular atención a la salud de la dirigencia. Desde el sobrepeso de Darío Vivas, en quien la dificultad para articular una oración con sentido cabal es indirectamente proporcional a la capacidad que tiene su garganta de tragar, hasta los vaporones de Diosdado Cabello

La gran tiniebla de la superstición

LA  ILUSTRACIÓN  Y NOSOTROS Eduardo Vásquez La Ilustración impuso su sello al siglo XVIII. A partir de 1700, aparecieron escritos que cambiaron a Europa. Surgió en Inglaterra y continúo en Francia. Su idea fundamental era que se podía luchar contra la gran tiniebla de la superstición mediante la claridad de la razón. Los principales artículos de la Ilustración eran los siguientes: la tolerancia, la razón y el sentimiento de humanidad. Exigían poner fin a la tortura, pues un sospechoso de algún delito se le torturaba de forma inhumana hasta que admitiese lo que se deseaba; la razón enseñaba también que la brujería es imposible y en consecuencia no se debía quemar a las brujas y también que las enfermedades no se combaten con trucos supersticiosos, sino, sobre todo, con la limpieza y la investigación científica. Los ilustrados combatieron la esclavitud, a la concepción que sometía a los hombres a ser siervos sujetos a la tierra. Sostuvieron que todas las personas de un Esta

El censor de la tijera roja también miente

La mentira como coraza RAMÓN HERNÁNDEZ 4 DE JULIO 2015 - 12:01 AM A Pedro Llorens, in memóriam  William Castillo es el director de Conatel, un puesto de alta responsabilidad, dirían los portaestandartes intelectuales del régimen. Con sus asesores y siguiendo las directrices de Miraflores, Castillo decide qué pueden ver los venezolanos en la televisión y qué no pueden escuchar en la radio. Es, a todas luces, la versión radioeléctrica del historiador Vitelio Reyes, devenido en el jefe de censura de la dictadura militar de Marcos Pérez Jiménez. Vitelio se hizo famoso entre los periodistas no tanto por su estilo para empuñar el lápiz rojo sino por la precisión con la que tachaba las palabras. Castillo no es tan diestro con las tijeras, tampoco lo fue con la pluma cuando le tocó ejercer el periodismo. Sus condiscípulos en la UCV lamentan que por conexiones políticas y otros ventajismos non sanctos se le asignaran puestos de alta responsabilidad en materia in