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Música canaria en Barranco Hondo, Candelaria, Tenerife

El verdadero infierno de Dante

Ramón Hernández Las cajas CLAP no traen 24 productos como repiten los medios oficiales, semioficiales y entregados. Apenas 6 y con suerte 8. Cuando vienen 11 hay fiesta en el barrio. Lo real es que trae más hambre que productos, al tiempo que crece la ola de indignidad. A esas cajas que le sacan la leche y le meten dos cocos, que casi nunca traen aceite y no faltan las lentejas ni sus gorgojos, Dante Rivas les ha adosado a pérdida un buen tajo de su exiguo y rebanado capital político. Desde esa ficción legal que es la canonjía de “protector de Nueva Esparta”, un bien pagado enchufe o prebenda que no aparece en ninguna parte –ni aparte– de la legislación venezolana, el geógrafo Rivas, titulado en la Universidad de los Andes, ha devenido, a cuenta de la pandemia y por su real gana, en el Eustoquio Gómez de Nueva Esparta. Ha convertido la perla del Caribe en el peor infierno. Sin agua, sin electricidad, sin gasolina, sin comida y pronto se va a quedar sin sombra si le hicieran caso

El horror es su divisa y otras atrocidades

Revolución sin gasolina ni fuelle Ramón Hernández La refinería de petróleo más importante y grande del mundo era el Complejo Refinador de Paraguaná. Su capacidad instalada permitía procesar hasta 940.000 barriles diarios de hidrocarburos. La Guardia Nacional se encargaba de su custodia. A veces con sus propios planes, otras con algún cuerpo de seguridad e inteligencia del Estado y muchas con la gente de la Gerencia de Prevención y Control de Perdidas de Petróleo de Venezuela, con el color azul como distintivo Era el componente de las Fuerzas Armadas que se encargaba de la custodia de los bienes nacionales, públicos o privados, que tenían un interés estratégico, fuese de servicio público o de infraestructura. A nadie le extrañaba que oficiales de las Fuerzas Armadas de Cooperación fuesen comandantes de cuerpos policiales como la Policía de Municipal de Caracas, la Policía Metropolitana, ni que la Guardia Nacional vigilara los túneles de la autopista Caracas-La Guaira,

Bloqueo contra las drogas en Venezuela

Bloqueo contra las drogas en Venezuela
La covid-19 no es gripe

Paraíso rematado y otras catástrofes

Ramón Hernández  Las riquezas del Arco Minero del Orinoc o van a empobrecer aún más a los venezolanos. El oro, el coltán y todos los minerales estratégicos han despertado la codicia de militares, guerrilleros, pranes y demás avispados dispuestos a arrasar con todo ser vivo que se les atraviese, a convertir la selva en arenales estériles y a acabar con la fuente de agua más importante de Venezuela. Sobran los cómplices, los pescadores en río revuelto, los que miran para otro lado, los despistados y los que esperan que les toque algo en el desorden, bochinche general. El decreto que creó el Arco Minero del Orinoco fue publicado en Gaceta Oficial el 24 de febrero de 2016 y desde ese mismo día comenzaron a sonar las alarmas entre científicos y ambientalistas. En junio la Asamblea Nacional discutió el informe de las comisiones de Ambiente, Recursos Naturales y Cambio Climático; de Energía y Petróleo, y de Pueblos Indígenas que advertía que el Arco Minero era “la muerte de

Hospitales y gulags, Venezuela

Infierno propio Ramón Hernández @ramonhernandezg 04 DE JUNIO DE 2019 En el socialismo del siglo XXI no hay campos de concentración, hay hospitales. Los resultados son los mismos. Las muertes son diarias y no existe compasión alguna. Los pacientes van cayendo como fichas de dominó y nadie conoce su posición en la cola ni cómo funciona el algoritmo. Es una guerra del Estado contra la población en general en el nombre de la construcción de una sociedad más justa y más libre. Mientras funciona la dialéctica de Hegel, la lucha de los contrarios que generará la irrupción de la síntesis con los mejor de ambos –es los que enseñaba Carlos Marx–, campea la muerte, la destrucción, la inseguridad y el sálvese quien pueda. Los campos de concentración son un perfeccionamiento de Vladimir Ulianov Lenin de los centros de aislamiento de los zares y que los secuaces de Adolf Hitler y Stalin llevaron a una etapa superior. Pese a los reclamos civilizados de los más variados gobiernos y d