Un arquitecto contra el remedo bolivariano
Espejo cubano RAÚL FUENTES 31 DE AGOSTO 2014 - 00:01 Mario Conde es un personaje de ficción parido por la imaginación de Leonardo Padura Fuentes, a través del cual el autor de El hombre que amaba a los perros (2009) –obra de lectura obligatoria para todo aquel que quiera enterarse de cómo el totalitarismo se las apaña para pervertir la justicia y adulterar el pasado armado de ilusorias promesas de redención– nos ofrece una visión un tanto desmoralizante de esa Cuba que el trasnocho ideológico del socialismo vernáculo y su roja resaca materialista, dialéctica e histórica ponderan como edénico modelo para calcar. “Machista barriotero y visceral”, según propia confesión, Conde es un investigador que, con el rango de teniente, trabajó alguna vez (depende de la novela que estemos leyendo del ciclo Las cuatro estaciones ) para la policía habanera, posición de privilegio que le permite moverse con soltura por sórdidos vericuetos de la sociedad cubana y sacar a fl...