Cristo visto por otros, pero no muy científicos
EDUARDO ESCOBAR Jesucristo, Inc. 5 DE FEBRERO 2014 - 00:01 Las grandes ideas tienden a deformarse a medida que se alejan de sus lugares de origen y de su tiempo, sobre todo las descabelladas que son las más durables, y están relacionadas con grandes espantos. El cristianismo está fundado en el drama del sacrificio de un inocente. Y en el absurdo de su glorificación posterior. El cristiano espera después de la muerte como añadidura compensatoria la resurrección. Nada más, nada menos prometió el cristianismo. Y por un proceso oscuro, a partir de la hiperactividad de un exsargento, la promesa se enturbió y la alucinada esperanza de unos pescadores, un recaudador de impuestos y una muchacha de mala fama, derivó hacia los obispos coronados y las amarguras inevitables del poder. La reelaboración del mensaje pacífico de Jesús por san Pablo culminó en las cruzadas asesinas. Como si la desmesura de la propuesta de la eternidad hubiera estado condenada por necesidad al exceso: a...