“Está fracasando el plan de Trump para la recuperación económica de Venezuela”

El plan del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para la recuperación económica de Venezuela está fracasando. Seis meses después de abrirse la industria petrolera a la inversión privada, no hay contratos vinculantes ni capital comprometido para aumentar la producción; solo existen memorandos de entendimiento y manifestaciones de intención. Aunque está llegando más crudo venezolano al mercado estadounidense, no ha comenzado la inversión para recuperar la capacidad productiva de los campos, la cual, en realidad, ha disminuido.
A contravía, Doug Burgum, secretario del Interior de Estados Unidos y presidente del National Energy Dominance Council, defendió el 5 de agosto la política petrolera de la administración estadounidense en Venezuela y afirmó que el nuevo esquema había quitado el petróleo venezolano a actores hostiles para devolverlo al mercado internacional. En julio, Venezuela envió a Estados Unidos unos 786.000 barriles diarios, el mayor volumen registrado desde comienzos de 2019. Sin embargo, el total exportado por el país cayó de 1,24 millones de barriles diarios en mayo a 1,16 millones de barriles diarios en julio.
Evanan Romero, quien participó en los años noventa del siglo pasado en la Apertura Petrolera junto con el entonces presidente de Petróleos de Venezuela, S.A. (Pdvsa), Luis Giusti, y el ministro de Minas e Hidrocarburos, Erwin Arrieta, ha alertado a la Casa Blanca en solitario.
Análisis del plan petrolero de Trump en Venezuela
Evaluación crítica de Evanan Romero sobre la apertura 2.0
Cifras en conflicto (julio 2026)
Mayor volumen enviado desde principios de 2019.
Descenso frente a los 1,24 millones registrados en mayo.
Inexistencia de capital comprometido
Seis meses después de la apertura petrolera, Evanan Romero advierte que la recuperación es nominal:
- Sin firmas vinculantes: no existen contratos firmados, únicamente memorandos de entendimiento y cartas de intención.
- Taladros inactivos: ninguna de las empresas participantes en la reunión de la Casa Blanca ha desplegado personal o maquinaria.
- Capacidad productiva: no ha comenzado la inversión real para recuperar los campos; la capacidad ha disminuido.
Obstáculos críticos a la inversión
Condiciones fiscales prohibitivas
Las regalías y derechos parafiscales de 25% son inmanejables, especialmente en la faja del Orinoco. Para mover el crudo 250 km (desde Morichal hasta Jose), se deben agregar 35 barriles de crudo liviano por cada volumen, lo que anula los márgenes de ganancia.
Inseguridad jurídica y corrupción
Romero critica que Washington dejó las decisiones en manos del aparato político que violó la ley por años. Menciona la entrada de "corrupción americana" y la incapacidad de Chris Wright (secretario de Energía), a quien califica como un "contratista de servicios".
Desmantelamiento y "chatarreros"
Unidades militares (REDI y ZODI) son señaladas de permitir el desmantelamiento de equipos para venderlos como chatarra. Solo en las instalaciones de Oswaldo Cisneros, se estiman pérdidas de 1.000 millones de dólares en robos de cableado, generadores y válvulas.
La propuesta de Romero
Para evitar el fracaso total de la "Apertura 2.0", el experto sugiere:
"Crear una comisión independiente integrada por venezolanos sin manchas para revisar los recaudos, credenciales e identidad de inversionistas, garantizando transparencia absoluta y competitividad".

Estados Unidos tiene ahora capacidad para ordenar la industria petrolera venezolana, pero ha dejado buena parte de las decisiones en manos del aparato político y administrativo que otorgó contratos durante tres años de participación compartida violando la ley y fuera del escrutinio público. Washington asumió una responsabilidad sobre la reconstrucción de la industria, pero no tiene la gente competente que maneje los contratos que se otorgan en Venezuela. Nos están dejando un problema complicado. Además de aprobarse contratos que no cumplen la legislación venezolana y comprometen derechos de la República durante 35 años, entró la corrupción estadounidense y la incapacidad del secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, que no es ningún petrolero. Él no es un petrolero como el director ejecutivo de Chevron o el de ExxonMobil; es un exitoso contratista de servicios a quien persuaden la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, y el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, cuando viaja a Caracas, para luego regresar a contarle los cuentos a Donald Trump. Se está incrementando la inseguridad jurídica y hay que cambiarlo pronto. Ninguna de las empresas que participaron en la reunión del 9 de enero en la Casa Blanca ha firmado contratos definitivos. Solo han suscrito cartas de intención o de entendimiento, sin comprometerse a realizar inversiones, llevar taladros ni emplear gente.
—La directiva de Pdvsa está integrada por abogados, banqueros, administradores y financistas; los pocos ingenieros presentes no son gerentes petroleros…
—Tampoco son visionarios ni planificadores. Son intermediarios que entregaron contratos a empresas de papel sin que la República tuviera conocimiento de a quién le daban derechos de explotación sobre reservas petroleras valoradas en miles de millones de dólares.
—¿Qué propone?
—Los contratos que Delcy Rodríguez otorgó con su representante en Pdvsa, Jovanny Martínez, son un contrasentido legal. No solo entregaron millones de barriles de petróleo a empresas de papel, sino que las condiciones hacen imposible la explotación. En la primera Apertura Petrolera, Venezuela recibió 70.000 millones de dólares y pudimos desarrollar la Faja Petrolífera del Orinoco. Sin eso, nos habríamos quedado sin un barril de petróleo en 2010 debido a las decisiones de Hugo Chávez. En el lago de Maracaibo expropió las empresas de servicios, nacionalizó gabarras, taladros y lanchas; en el estado Monagas destruyó el campo El Furrial, que en 1998 producía un millón de barriles diarios de petróleo liviano y ahora no llega a 80.000. Estatizó las empresas de servicios que habían instalado compresores especiales para comprimir el gas asociado a más de 10.000 libras por pulgada cuadrada e reinyectarlo en los yacimientos. Decía que eso lo tenía que hacer Pdvsa, no un contratista. A las pocas semanas se detuvo la inyección y lanzaron a la atmósfera más de 300.000 barriles de crudo equivalente en energía de gas, dañando el último campo gigante que descubrió Venezuela: El Furrial, Carito, Pirital y Santa Bárbara, en el norte de Monagas. Lanzamos a la atmósfera un billón de dólares por una decisión militarista. Hay que reordenar la Apertura 2.0. Trump puso la industria petrolera venezolana en las manos equivocadas, personas que no escuchan y que se hacen partícipes de lo que les dice Delcy Rodríguez y los directivos que tiene en Pdvsa. Ahí están todos los ingredientes del fracaso y se aproximan las elecciones de noviembre en Estados Unidos.
—¿No es muy tarde?
—Todavía podemos crear una comisión integrada por venezolanos de comprobada integridad que revise los recaudos de las personas y empresas que aspiran a gestionar derechos de la República. Que revisen las credenciales y el historial de los inversionistas, de modo que nada quede oculto. Se puede constituir una comisión reguladora asesora en derechos de hidrocarburos. Existe la tecnología, existen los mecanismos y también el dinero. Es absurdo que en el siglo XXI se repita el procedimiento del general Juan Vicente Gómez para repartir las concesiones petroleras entre sus allegados hace 100 años. Estados Unidos no se está asesorando con los expertos y las empresas serias no quieren participar porque en Venezuela no se les garantiza seguridad jurídica. La Ley Constitucional Antibloqueo sigue en vigor y Estados Unidos sigue aceptando la confidencialidad de los contratos, lo que genera una falta absoluta de transparencia y de competitividad.

—Trump retiró a Mauricio Claver-Carone.
—Ahora no tienen a nadie. El secretario Wright realiza visitas breves en transporte suministrado por Chevron, sobrevuela las instalaciones, se reúne con la representación gubernamental de los hermanos Rodríguez, regresa y le dice a Trump que ellos son una maravilla. Estados Unidos no está utilizando el conocimiento petrolero disponible y no cumple su función. El esquema de supervisión económica no ha funcionado. Mientras Pdvsa mantenga 60% de participación en todos los campos y no aporte capital, las empresas estarán asfixiadas. El monopolio sigue vivo y actúa a la conveniencia de Delcy Rodríguez y Jovanny Martínez, no del país. Estados Unidos ha fallado; lo único que funciona es el control de las ventas y es lo único que critican algunos sectores. Dicen que Trump se está apropiando de los recursos, pero nunca hemos tenido un mejor control del petróleo que se vende y del dinero que se cobra. ¿Dónde estaban cuando se distraían los fondos del crudo diariamente? A la población le resulta más seguro que el principal acreedor internacional sea el garante de los 13.000 millones de dólares por las ventas de petróleo en 2026.
—Si al Estado le ha ingresado esa cantidad de dinero, ¿por qué el ciudadano debe pagar más bolívares por el dólar?
—Después de 27 años de deterioro y de alta inflación, la economía está totalmente desarticulada. Mientras la nación dependa exclusivamente de los ingresos petroleros, los recursos no serán suficientes. Es una disputa por fondos escasos, pero la izquierda rechaza la inversión extranjera. Cuando Chávez tomó la industria, el resultado fue peor: nacionalizaciones, expropiaciones y desempleo. Estados Unidos hasta ahora no ha abordado el problema de fondo de Venezuela; se ha limitado a evitar el extravío del dinero del petróleo. Cuatro grandes empresas auditoras analizan las partidas que se cubren con los recursos que ingresan al Banco Central de Venezuela (BCV). Si no vigilan cada paso, se desvían las transferencias.
—¿Ha habido cambios en la estructura de Pdvsa?
—No. Estados Unidos ha confiado en los hermanos Rodríguez y ellos siguen aplicando las mismas prácticas anteriores al 3 de enero de 2026. Mediante un sistema opaco siguen otorgando campos petroleros a empresas sin capital ni experiencia. Los administradores de Pdvsa no tienen experiencia en materia de contratos y las condiciones fiscales establecidas son inviables. Una regalía y derechos parafiscales de 25% no los soporta ningún operador, mucho menos en la Faja Petrolífera del Orinoco. Si bien hay seguridad y servicios, deben agregar 35 barriles de crudo liviano para trasladar el crudo pesado a lo largo de 250 kilómetros, desde Morichal, en el sur del estado Monagas, hasta la terminal de Jose, en el norte del estado Anzoátegui. Ahí se agota el margen comercial; las condiciones fiscales son prohibitivas.
—Trump se refirió a un sistema competitivo y abierto…
—Fue la primera condición que mencionó, pero no ha habido avances. Con todo, la Faja Petrolífera del Orinoco es el lugar con mayor potencial de extracción, sin dedicarse a desalojar ocupantes de tierras, aunque se mantienen activas las estructuras de desmantelamiento de la industria petrolera: las Regiones Estratégicas de Defensa Integral (REDI) y las Zonas Operativas de Defensa Integral (ZODI). Estas unidades militarizadas del Sistema Defensivo Territorial de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), diseñadas para la defensa y la seguridad, albergaban a grupos de irregulares que usaban vehículos militares para desmantelar equipos y venderlos como chatarra. Las instalaciones del empresario Oswaldo Cisneros las destruyeron en un fin de semana y trasladaron el material en camiones. Sustrajeron miles de kilómetros de cableado de cobre, generadores eléctricos, transformadores de potencia, válvulas de alta presión, tuberías, motores eléctricos y cámaras de seguridad. Cisneros perdió más de 1.000 millones de dólares. La producción depende de las decisiones del comando militar de la zona, que determina la logística del campo petrolero. En el occidente del país la situación es más compleja: contrabandistas transitan por los campos junto con el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), dedicados al tráfico de sustancias ilícitas. Los problemas en la superficie impiden resolver los aspectos técnicos del subsuelo. En el lago de Maracaibo no hay querosén ni diésel para las embarcaciones, por lo que las operaciones están paralizadas parcialmente.
—Sin embargo, Trump insiste en que la situación en Venezuela es favorable y que la población celebra en las calles…
—Estamos supeditados a decisiones de personas sin criterio técnico. No considero que Chris Wright esté realizando negocios personales; estos fueron promovidos por Mauricio Claver-Carone y Richard Grenell, acompañados por gestores de fondos de inversión que trasladan en sus traslados oficiales. Donald Trump debe actuar con rapidez y buscar asesoría técnica capacitada. Su primera medida debe ser designar o exigir la constitución de una comisión independiente que revise los contratos y la idoneidad de las empresas que pretenden explotar el petróleo venezolano.
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