Delcy vestida de seda en la ONU



Delcy Rodríguez habló ante la ONU de transición democrática, diálogo, libertad, reconstrucción moral y alma nacional. Lo hizo sin mencionar el 3 de enero, a Nicolás Maduro ni a Cilia Flores, y sin explicar qué lugar ocupan los presos políticos en esa transición que presentó como un proceso ya iniciado.

Carla Angola desmonta ese discurso en un editorial publicado en su sitio web. Frente a la imagen de moderación y cambio que Rodríguez intentó construir ante la ONU, Angola contrapone la actuación del régimen del que la presidenta sigue formando parte y las víctimas que, a su juicio, el discurso pretende borrar.

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Delcy no redactó ese discurso, y ni que se vista de traje blanco y hable de un cambio espiritual. Hay que ser atrevido. En el intento palurdo ese de imitar a María Corina Machado, ni vestida de seda. Delcy es un libro abierto para los venezolanos y para el mundo. Hay una sola Delcy que todos pueden ver.
Y no es precisamente esta que aprovechó la ONU para lanzar su campaña
política Venezuela Renace, y en la que intenta sugerir que ella es la transición, una especie de puente recién erigido entre la incertidumbre y el renacer. Y ella, en el medio, es que es una patada en la mismísima voluntad de escucharla hablar de imponer el entendimiento y el diálogo sobre el conflicto, hablar de aliviar el sufrimiento cuando su régimen ha cosificado a los opositores para poder justificar, martirizarlos y ajusticiarlos.

Dijo que Venezuela sabe levantar a sus hijos entre los escombros, tuvo que hacerlo, no le quedó más remedio, ninguna madre quiere sacar los restos de su hijo de un edificio que se hundió en un suelo en el que nunca debió haber sido construido, y mucho menos hacerlo sola, porque el mismo régimen que los expuso a morir aplastados tampoco se apareció para fingir que les importaba.
Delcy habló de mitigar la pobreza cuando la mayoría
de los presos políticos son personas humildes, cuando la leche de las cajas CLAP era puro sodio, carbohidrato y para que un niño pudiera siquiera alcanzar el requerimiento de calcio debía tomar entre 13 y 41 vasos en un solo día. Delcy claro que condenó las sanciones, después divagó en programas que si de descarbonización fingió que no es por ellos que estamos perdiendo el Esequibo, pero ni una palabra sobre el 3 de enero, ni Maduro, ni Cilia, eso nunca pasó, en un solo discurso mató al chavismo y mató al madurismo. Los únicos que sobrevivieron allí para Delcy fueron Bolívar y Donald Trump.
Dice que no prometió un camino fácil, los venezolanos
no saben qué significa esa palabra. Este régimen se ha encargado de eso, es un antagonismo escuchar hablar a Delcy de felicidad, desarrollo y mucho más oírla pronunciar la palabra libertad, es un nuevo ultraje para todas sus víctimas. Dice que algunos intentan interferir en los asuntos de Venezuela cuando ella misma está bajo tutela y también los presos políticos y la propia María Corina Machado.
La heredera de un cartel hace referencia a la lucha común con Estados
Unidos contra el crimen transnacional, habla de reconstrucción moral del país, es que es imposible de tragar. Dijo verdad, justicia y mirar hacia adelante juntos. Eso no puede determinarlo de ninguna manera el verdugo, una criminal de lesa humanidad.
Porque Delcy dice que comenzó
un proceso de transición democrática, entonces a los venezolanos les está diciendo que ella es la transición. Y la procaz de Delcy les juro que describió un proceso de cambio político, económico y espiritual. Mefistófeles hablando del espíritu, que sepamos allí no ha habido ningún exorcismo que sería lo que procedería.
Al final ese pódium si olía a azufre. Luzbel habla
de una Venezuela en la que nadie desconozca al otro, donde todas las puertas se puedan abrir, pero sin prisa, sobre todo la de los presos políticos. Dijo que la legalidad puede ser el camino para una legalidad mejor.
En Venezuela no ha habido legalidad, la única ley que ellos han
impuesto que es la del exterminio. Habla de reconstruir la confianza en las instituciones, confianza. No se puede reconstruir lo que jamás ha existido.
Para que los venezolanos, dijo,
no se sientan atropellados por un poder arbitrario. Mi madre, de 20.000 presos políticos torturaste a la mitad. Es que atropello es anodino, es exiguo, es absolutamente limitada la palabra para siquiera acercarse al salvajismo de estas tres décadas.
Y sí, muy decidida asegura
que habrá elecciones en Venezuela. Si bueno, algún día, cuando según ella, los venezolanos determinen con su sabiduría ancestral el momento correcto. Milenario va a ser el desprecio que va a quedar como cosmovisión, legado cultural, tiempos inmemoriales a todo lo que ha representado el régimen venezolano del que ella sigue siendo parte.
El 28 de julio no era el momento correcto. Los
venezolanos lo convirtieron contra todo pronóstico en el momento correcto y lo pueden volver a hacer sin diferimientos. Delcy no habla en nombre de los venezolanos.
A mi pueblo amado, dijo. Menos mal
que era amor, porque ya se nos fue una parte elemental de ese pueblo. Pero no quedaría nada de ese admirable pueblo si lo hubieras odiado.
No hay tal cosa como una Delcy moderada pro Estados
Unidos. Los venezolanos sí son capaces de ver a la única Delcy quien siempre ha existido. La insolente de Delcy habló de la reconstrucción del alma nacional como su prioridad.
Habló de los
venezolanos de bien, de los dignos, y tuvo la desfachatez de incluirse allí. Pero los venezolanos saben distinguir entre las almas inocentes que el régimen les arrebató, las de quienes siguen aquí y han podido sobrevivir todo este tiempo, y de ninguna manera se van a resignar a que su destino lo decida un cuerpo sin alma.

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