Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas de enero, 2015

Importar basura es un signo de desarrollo civilizado

Jueves, 29 de enero de 2015 |  A fondo Oslo, la limpia La ciudad que se quedó sin basura y la importa Rubén Guillemí    |   LA NACION 3028 289         En la capital noruega, todos participan del procesamiento de los residuos, como los hermanos Erik, Olav y Mira Ytre-Eide. Foto: Gentileza familia ytre-eide   En muchos países, "basura" es sinónimo de "desperdicio". En Oslo, la capital de Noruega, ya no.  La ciudad superó la capacidad de procesar los residuos que producen sus 1,4 millones de habitantes y ahora importa desechos de otros países para alimentar las plantas que generan calefacción y electricidad. Éste es el resultado de un compromiso que abarca a todos los noruegos, del más grande al más chico, en un país donde cuidar la naturaleza es prioridad nacional. Olav Ytre-Eide es un rubiecito de 2 años que recién chapurrea noruego, pero su participación no deja de asombrar. Cuando llega el momento de sacar los residuos familiares a la calle,

Siéntese y espere el café

Fracaso monumental Ramón Hernández @ramonhernandezg Nunca Venezuela había sido más capitalista que ahora. Ni siquiera en la dictadura desarrollista de Marcos Pérez Jiménez, cuando el padre y el tío de Jorge Giordani, que se habían salvado de la persecución de Mussolini y de Franco, se enriquecieron como albañiles en las obras públicas del gobierno. Entonces era relativamente fácil ganarse varios millones en un contrato, bastaba entregar 5% del monto al teniente coronel a cargo del proyecto. No había que pasar por tantas alcabalas como ahora, y todas de 30%. El “presidente constitucional” tenía mucho poder, pero no había un Diosdado Cabello ni Pedro Estrada era el máximo jefe del Congreso, con autoridad para quitar y poner los diputados. Entonces el PCV era clandestino, lo mismo que AD, y se ocupaba de intentar desplazar la camarilla militar en el poder, no de  controlar el reparto de bienes subsidiados o de exigir la administración de alguna empresa básica. No existía

Para alcanzar el reino de Alá

La gran carnicería Los integristas lo buscan para matarlo. Esta es la crónica en primera persona de un periodista argelino que vive el horror y el espanto diario OMAR BELHOUCHET Argel En mi país, los ciudadanos son degollados sin piedad, cortados en mil pedazos con hachas y destripados por bombas y coches atiborrados de explosivos. Niños, mujeres y viejos, nadie está libre de esta terrible barbarie. Estos últimos días, una serie de atentados terroristas, especialmente horribles y de una violencia inexplicable y, hasta ahora, desconocida, han sumido todavía más si cabe a Argelia en el drama, la sangre y las lágrimas. Y todo parece indicar que la situación tiende a agravarse. Nada indica, en efecto, que este terror vaya a desaparecer o a mitigarse a corto plazo. Vivo muy intensamente esta tragedia desde julio de 1991. En esa fecha recibí la primera carta de los terroristas, seis meses antes de que se truncase el proceso electoral de diciembre de 1991, que dio la vic

El terrorismo quiere asesinar el periodismo

Piden ayuda para seguir destruyendo el país, ¿quién atiende ese llamado?

R AMÓN HERNÁNDEZ Racionalidad oficialista 3 DE ENERO 2015 - 00:01 No se trata de mal dormir, sino que es de tal tenor la borrachera que viven los que tomaron por asalto el futuro y se dedican a volverlo leña, heces y sentina, que vivimos sobresaltados. Mientras, una inmensa cantidad de recipiendarios de sobras y migajas sigue creyendo que puso pica en el paraíso, en el verdadero, en el que se escribe sin mayúscula inicial, y no en este desquiciado campamento minero en que han convertido el país, y cada tres minutos anuncian con fanfarrias y platillos otro sinsentido. Enardecidos y enceguecidos, sin mapas ni cartas de marear, con las letras de las canciones de Alí Primera como evangelio, se dieron a la tarea de demoler con saña e inquina la república democrática. Habiendo dividido la población en ellos y nosotros, trampearon hasta las normas que impusieron y las leyes que reformaron; distorsionaron los fines de las instituciones que crearon; se robaron hasta el talego del

El contrabando multiplica los dólares que le roban a Cencoex-Cadivi

El Tejado Roto Oro impreso en verde   Ramón Hernández @ramonhernandezg Algunos sueños no prescriben ni pasan de moda. Hubo un tiempo en Caracas en que con cierta regularidad aparecían noticias que registraban el hallazgo de botijas colmadas de morocotas, que era como se llamaban las monedas de 20 dólares acuñadas en oro y que eran de libre circulación en el país. La primera remesa llegó durante la dictadura de José Tadeo Monagas, que le puso tan singular nombre por encontrarle parecido al color del pez morocote o cachama blanca. Cuando derribaban las casas más antiguas de la ciudad, podía ocurrir que apareciera uno o varios envases de barro cocido repletos de morocotas, que según la ley pertenecían al dueño del terreno, no a quien los desenterrara. Quedaba a criterio del propietario de la parcela compartir el tesoro. Con el tiempo se supo que muchos de estos entierros no eran sino una manera de “blanquear” dineros mal habidos. En el régimen perezjimenista abundaron y p